Hace ya demasiados días me he dado cuenta de que no es que esté incapacitada, simplemente es que me siento capada. Y, ¿cómo aceptar las consecuencias?
Entre una multitud que es una masa sin demasiada identidad, yo busco demostrarme algo. Sin éxito por el momento. Busco encontrar algo que me diferencie, que me haga especial. Y el desastre llega cuando me doy cuenta que lo que realmente busco son unos ojos que me digan que soy como nadie es.
Demasiadas revoluciones por minuto. Estoy enfadada, echar la culpa a los otros consigue funcionar a veces. Me han robado la inocencia y me la han cambiado por una realidad que no voy a negar que me esfuerzo por llevar a cabo de la mejor de las maneras, pero que no me termina de encajar.
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